jueves, 14 de febrero de 2019


“ADIÓS ESTEREOTIPOS: LA BARBIE INCOMODA QUE ES ESTRELLA EN INSTAGRAM”

Es una creación de la artista sudafricana Annelies Hofmeyr. Con rollos, peluda, fumando o amamantando, ya es un fenómeno viral.

¿Es Barbie sólo la emblemática muñeca rubia, flaca, de piernas interminables y dueña de los estereotipos más polémicos y repudiables? Probablemente sí. Pero la artista sudafricana Annelies Hofmeyr creó una cuenta de Instagram donde muestra el "lado b" del famoso juguete y más de 300 mil seguidores la convirtieron en un fenómeno viral.

“Trophy Wife Barbie” (Barbie esposa trofeo) ofrece detalles de una mujer real. Una Barbie con rollos, celulitis, en el baño, con piernas peludas e incluso amamantando o masturbándose son parte de los posteos.


“El principal objetivo de Hofmeyr con este proyecto es resaltar las limitaciones de las etiquetas y explorar las cuestiones de género y la identidad femenina moderna”, dice la página.

“El trabajo es una invitación a considerar lo que podría suceder si nos centramos en las cosas que tenemos en común, en lugar de temer las cosas que nos hacen diferentes”, añade.

Un elemento que aparece en cada foto son los cuernos. La explicación de la autora es la siguiente: “Son una representación física de una etiqueta que se le impuso, comparándola con un trofeo de caza; algo para ser propiedad”.


Barbie rasurándose las piernas



Barbie masturbándose



Barbie marihuana



Barbie protector diario


martes, 12 de febrero de 2019


“SEGÚN UN ESTUDIO, EL TRABAJO DOMÉSTICO “INVISIBLE” DETERIORA EL BIENESTAR Y LA SALUD MENTAL DE LAS MUJERES”

Un informe publicado en la revista Sex Roles afirma que las mujeres llevan la “carga mental” de las responsabilidades de la casa y eso afecta su salud.

El trabajo doméstico invisible, que va desde organizar los horarios de la familia hasta estar pendientes de las necesidades emocionales de los hijos, sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres y eso deteriora tanto su bienestar como su salud mental, afirma un estudio divulgado en el día de hoy.


"Aunque puede que las mujeres estén poniendo menos lavarropas, continúan teniendo la responsabilidad de que el jabón no se termine, de que toda la ropa sucia se lave y siempre haya toallas a la mano", resumió Lucia Ciciolla, profesora asistente de Psicología de la Universidad Estatal de Oklahoma (EE.UU.) y autora del estudio publicado en la revista Sex Roles.

Las mujeres "están empezando a reconocer que todavía mantienen la carga mental del hogar, incluso si otros comparten el trabajo físico, y que esta carga mental puede pasar factura", agregó Ciciolla.

Un grupo de investigadores, de las universidades estatales de Oklahoma y Arizona, entrevistaron a 393 mujeres estadounidenses casadas o comprometidas con hijos menores de 18 años. Más del 70 % de las encuestadas tenía, al menos, educación universitaria.

Para analizar cómo el trabajo doméstico invisible afecta el nivel de satisfacción de las mujeres con sus vidas y sus sentimientos de angustia o vacío, los investigadores establecieron tres grupos de tareas: organizar los horarios de la familia, fomentar el bienestar de los hijos y tomar decisiones financieras importantes.


Casi 9 de cada 10 mujeres respondieron que se sentían las únicas responsables de organizar los horarios de la familia, un porcentaje alto dado que un 65 % de las encuestadas tenían un trabajo fuera de casa, según Suniya Luthar, profesora de Psicología de la Universidad Estatal de Arizona y otra de las autoras del estudio.

Por otro lado, 7 de cada 10 revelaron que también eran responsables de otras áreas de las rutinas familiares, como la asignación de tareas domésticas.

Esa "responsabilidad exclusiva de la administración del hogar mostró vínculos con los niveles de angustia de las madres", explicó Luthar.

La tarea de estar pendientes de las necesidades emocionales de los hijos también recaía casi exclusivamente en dos tercios de las encuestadas y 8 de cada 10 dijeron ser quienes conocían a los maestros de los chicos.


Esa labor invisible de buscar el bienestar de los hijos se vinculó fuertemente con la angustia de las mujeres, con sus sentimientos de vacío y también con bajos niveles de satisfacción con su pareja y con la vida en general, de acuerdo con el estudio.

En el capítulo de responsabilidades compartidas, las encuestadas mencionaron la tarea de inculcar valores a los hijos y la toma de decisiones financieras.

"Necesitamos atender el bienestar de las madres si queremos que a los niños les vaya bien, y también por el propio bien de ellas", subrayó Luthar.

A juicio de Ciciolla, "ser capaces de abordar las desigualdades en el trabajo invisible" puede permitir crear hogares más funcionales y "ahorrar gimnasia mental a las mujeres para que encuentren espacio y tiempo para cuidarse a sí mismas".

jueves, 7 de febrero de 2019


“GUÍA PARA SER UNA ANTIPRINCESA: LITERATURA AL SERVICIO DE NIÑAS REALES”

El nuevo libro de Nadia Fink y Pitu Saá propone desterrar el concepto de espejito, espejito. Un título que apela a querernos tal cual somos y a las libertades de elección.

“Basta de tanto ‘espejito, espejito’. Al final, siempre son los protagonistas de los cuentos… Queremos espejos que nos muestren como somos en realidad: de muchos tamaños y colores, despeinadas, con picaduras de mosquitos, con piojitos en la cabeza, con moños torcidos de tanto hamacarnos y con una sonrisa gigante de gustarnos como somos”. Así comienza Antiespejito. Guía para ser una Antiprincesa (editorial Chirimbote), la nueva propuesta de Nadia Fink y Pitu Saá.


En diálogo con Crece Mujer, la autora sostuvo que en este tipo de cuentos “el potencial que tiene el mensaje es, sobre todo, promover libertades de elección y de deseo. Cuando empezamos a hacer a las Antiprincesas, creíamos que contar la vida y el legado de mujeres fundamentales en nuestra historia latinoamericana les daba a las niñas (y niños) una perspectiva bien diferente de ser mujeres. Contar con perspectiva de género es también dar cuenta de la historia desde otro punto de vista. Notamos que ese mensaje era bien recibido: ser antiprincesa es ser como uno quiera ser”.

Fink detalló que “la guía para ser una Antiprincesa promueve infancias libres y divertidas. Y brinda aportes para que las chicas se quieran tal cual son desde sus primeros años; vestidas con los colores que más les gusten; practicando sus deportes favoritos, sin barreras; y juntas. Propone romper estructuras y desandar todo lo aprendido mediante textos y actividades que harán reflexionar sobre las vestimentas, los colores, los juguetes y juegos que no deberían dividirse según el género; atravesada por algunos de los ejes que plantea la Ley de Educación Sexual Integral (ESI)”. Y añadió: “Y rompe con otro mito en torno a las mujeres: el de la competencia”.


Una vez más, la escritora y el ilustrador se involucran en el mundo de la diversidad y hacen hincapié esta vez en la importancia de querernos tal cual somos. La guía apela a niñes que no esperan ser rescatados por ningún personaje (niñes, sí, porque además apelan al lenguaje inclusivo), sino que van en busca de sus sueños y deseos.

Jugar a lo que tengan ganas -sin responder a mandatos, tradiciones ni prohibiciones-, vestirse del modo que quieran e ignorar aquello del rosa para nenas y celeste para varones es otra de las máximas que pasa por las páginas de la obra.

Más profundo aún: aunque es un libro infantil, aquí se deja claro un concepto que servirá para toda la vida. Las antiprincesas “tienen derecho a decir que no”; la idea de niñas o mujeres obedientes, inhabilitadas a demostrar sus desacuerdos o ideas propias ya no tiene (o no debería tener) lugar en el mundo de hoy.

Fink introduce también conceptos como “sororidad”, desterrando el prejuicio de que “las chicas somos malas entre nosotras”; se refiere a las diferentes orientaciones sexuales y propone “soñar sin miedos” a la hora de pensar en futuras vocaciones.


Sin embargo, en medio de este contexto de conquistas femeninas y deconstrucción, hay quienes aún optan por libros de princesas donde la mujer no es representada como las luchadoras actuales, libres y fuertes. Para la autora, “los cuentos clásicos se siguen eligiendo porque, por un lado, son ancestrales: se cuentan desde hace miles de años. Por otro lado, muchas veces se desestiman los mensajes que nos deja la literatura infantil, muchas personas los siguen viendo como inocentes y que no generan influencia en pensamiento o en acción. Por el contrario, desde Chirimbote creemos que esas ideas de princesas ricas, bondadosas y sumisas van generando conceptos y formas de percibirse y actuar para las niñas y en los niños la percepción que tienen de las mujeres”.

El caso opuesto es el de las “Antiprincesas”, que ganan cada vez más adeptos gracias a los numerosos títulos de Chirimbote, que cobraron una importantísima popularidad entre los chicos. “Con los avances en materia de diversidad, muchas familias desean criar niñas y niños más libres, que puedan tener la posibilidad de jugar con lo que quieran, disfrutar de los colores, vestirse de distintas maneras. La niñez es un lugar donde las posibilidades son muchísimas, como personas adultas que acompañan y no estructuran, hay toda una generación que está dispuesta a criar hijas e hijos libres para elegir y para desear”, concluyó Nadia al explicar su éxito.

martes, 5 de febrero de 2019


“ALFAJORES EN NUEVA ZELANDA: LA EXITOSA PYME DE UNA ARGENTINA Y UN URUGUAYO”

My Alfajores es el emprendimiento que esta pareja realiza con éxito en Queenstown. Conquistaron tanto a los latinos que viven en el lugar como a los locales.

“Traé alfajores”, solemos decir muchas veces cuando alguien se va de vacaciones a ciertos puntos turísticos argentinos. Ahora bien, ¿alguien diría lo mismo cuando el viajero tiene como destino Nueva Zelanda? Ya pueden hacerlo, porque una argentina y un uruguayo llevaron hasta ese lejano país el sabor de esta clásica golosina.

Maika y Yonatan son los responsables de My Alfajores, el emprendimiento conjunto que la pareja lleva a cabo en Queenstown. Vinimos en el año 2016 en busca de oportunidades, al igual que muchos otros latinos. “Nueva Zelanda es un país hermoso y su gente también, pero desde el comienzo, al igual que la mayoría de las personas que se van de su país, se extraña la familia, los amigos, las costumbres y las comidas típicas”, dijeron a Crece Mujer.


Todo surgió de la mano de la mano de sus amigos de origen sudamericano. “Como nos encanta cocinar, hacíamos cosas ricas de nuestros países de origen e invitábamos a nuestros amigos latinos. Si bien disfrutaban de todo, había algo que los dejaba enloquecidos: los alfajores. Nos agradecían por haberlos hecho sentir de vuelta en casa, aunque sea por un ratito”, comentaron.

Así, empezaron a pensar en que el agasajo se convierta en una empresa: “Era la idea perfecta para poder trabajar en los que nos apasiona haciendo feliz a la gente que prueba nuestros productos”.

Podría haber sido dulce de leche, locro, empanadas… pero ellos se decidieron por el alfajor, producto que representa para Maika y Yonatan “un símbolo de hogar”. “Comer un alfajor es como volver a casa y darle un abrazo a tu vieja, como sentarse en la mesa de los domingos con tus abuelos, es el ejemplo perfecto de la tradición y la costumbre exteriorizado en un producto. Por otro lado, es algo sumamente rico que puede ser disfrutado en cualquier momento del día para darse un pequeño gustito”, detalló la pareja.


Al principio, los emprendedores pensaron en clientes latinos residentes en Nueva Zelanda. Pero más tarde advirtieron que el placer que desata un alfajor no conoce de fronteras. “Luego de un tiempo, algunos ‘kiwis’ (así se les llama a las personas nacidas en Nueva Zelanda) empezaron a probar nuestro producto por recomendación de terceros y nos dimos cuenta que les gustaban igual o más que a los latinos. Acá son muy ‘dulceros’ y eso hace que las características del producto se adecúen a su paladar. También nuestra variada oferta hace que las personas encuentren lo que les gusta. Hoy comercializamos "My Black" (alfajores de chocolate negro), "My Snow" (alfajores de chocolate blanco), "My Buttery Coconut" (alfajores de maicena) y "My Cakes" (pasteles elaborados a gusto del consumidor)”, dijeron.

El nombre de la marca nació de las iniciales de sus nombres, pero también de la idea que se proponen: “My”, por Maika y Yonatan. Pero no sólo eso: “Por el otro lado, la palabra ‘my’ en inglés, que significa ‘mío’ o ´mis’ en español, representa el valor principal de nuestros alfajores: 100% hechos a mano, con amor, trabajo duro y pasión. Eso hace que el cliente sienta que el alfajor que compró fue un producto hecho exclusivamente para él, que luego de terminar probando el producto diga: ‘estos son My Alfajores, Mis Alfajores’”.

Actualmente ofrecen cajas de 6 y 12 unidades y los precios van de 12 a 20 dólares. Su objetivo, por ahora, es comercializar 200 alfajores por semana.

jueves, 31 de enero de 2019


“LA ABUELA QUE CONQUISTÓ DISNEY Y ES UN FENÓMENO VIRAL EN INSTAGRAM”

Se hizo famosa con sus cuadros hechos con el programa de dibujo Paint. Disney le encargó el afiche de “Mary Poppins”.

Concha García Zaera lo advierte: “todo esto me tiene un poco sorprendida”. Pero al tiempo no puede evitar lanzar risas cómplices por la fama que, sin pretenderlo, viene consiguiendo. Porque a sus 88 años, está española, madre y abuela, recibió el encargo de Disney para realizar el afiche, para las redes sociales y con el programa Paint, de la nueva versión cinematográfica del clásico Mary Poppins que se reestrenará en las grandes salas de cine.

Animales con full color, paisajes naturales, flores, y una deliciosa arquitectura pueblan sus creaciones. "Artista del Paint", se hace llamar, yendo contra el prejuicio de que la gente de su edad es reacia a incorporar herramientas tecnológicas.


“Yo pensé que todo era una confusión”, cuenta Concha, que recuerda cuando una de sus nietas, la que le gestiona las redes sociales, le informó de que Disney quería hacerle un pedido. “La verdad es que nunca pensé que algo así me podía suceder, y más con una empresa tan importante como esa y con personaje tan entrañable en el cine como el de Mary Poppins”.

Las conversaciones entre los responsables de la compañía y la abuela valenciana fueron sobre ruedas. “No me pusieron muchas condiciones ni plazos cortos, me dieron tiempo, casi un mes, sólo querían que elaborara un dibujo con Paint de la protagonista, y cuando lo tuve se lo mandé”.

Todo comenzó hace dos años. Concha era una artista aficionada a pintar en óleo. Desde su jubilación tomó cursos de pintura. Ella era, no obstante, una mujer que había mantenido una relación con el mundo de la imagen. A los 15 años entró a trabajar en un laboratorio de fotografía, donde luego conoció al que sería su marido.


Con los años, la pareja decidió independizarse con un estudio propio de fotografía. “Hacíamos de todo, y nos fue muy bien”. Suficiente para crear una vida plena en pareja, una familia y alcanzar una buena jubilación.

La pintura la llenaba mucho, reconoce. Además, le permitía relacionarse con gente y acompañar la jubilación de una actividad creativa. Pero un suceso la obligó a dejar el óleo: su marido sufrió un ictus. “Entonces decidí quedarme en casa para cuidarlo”. En ese contexto, Concha reconoce que pasaba “muchas horas muertas en casa, sin mucho que hacer”.

Sus hijas decidieron comprarle una computadora personal. “Inicialmente la usaba para llevar las cuentas de la casa, la agenda de los médicos y cosas así; y también para escribir mis memorias; siempre me gustó escribir”.


Un día, casi por casualidad, descubrió el programa Paint y comenzó a “jugar”. Al principio dibujaba escenas sencillas, de paisajes que buscaba en revistas. “La verdad es que me lo tomaba con calma; un día ponía una cosa, otro día otra, me lo tomaba como algo que me hacía muy feliz, pero sin ambiciones”.

Una de sus nietas decidió abrirle una cuenta de Instagram, y Concha dejó de ser una abuela anónima para convertirse en un fenómeno viral. Su cuenta en esta red social, con casi 200.000 seguidores, lo confirma.

martes, 29 de enero de 2019


“LA VOZ DE LA MUJER: EL PERIÓDICO FEMINISTA QUE HABLABA DE AMOR LIBRE HACE 123 AÑOS”

Se publicó por primera vez el 8 de enero de 1896. También escribían sobre la opresión en el ámbito laboral.

Hacia fines del siglo XIX, en Argentina, las mujeres no podían votar, divorciarse, querellar ante tribunales, ni suscribir documentos públicos. Tampoco tenían la potestad de sus hijos, ni derecho sobre sus bienes patrimoniales. Pero esto no detuvo a las primeras feministas.

Un ejemplo de ello fue el periódico "La voz de la mujer", publicado por primera vez en Buenos Aires, el 8 de enero de 1896. En total, salieron nueve números, de más de mil tiradas cada uno. Luego reapareció fugazmente en Rosario, en 1899.


El país atravesaba diferentes cambios. Uno de ellos, era la creciente participación femenina en el mundo laboral. Se estima que, en 1895, las mujeres ocupaban el 20% de los puestos existentes. Trabajaban como docentes, mucamas y oficinistas, pero también como cigarreras, lavanderas y costureras. Muchas de ellas habían llegado de Europa, escapando del hambre.

Desde hacía tiempo se editaban en el país revistas de mujeres, como el famoso Álbum de Señoritas (1854), de Juana Manso. Sin embargo, como indicó la investigadora y referente feminista Dora Barrancos, "es en la prensa socialista y anarquista (...) que el arco a favor de la causa femenina se tensa todo lo que permite el momento histórico". En este sentido, "La voz..." fue muy avanzado para la época.

La mayoría de sus redactoras eran españolas o italianas. Escribían sobre la opresión de las mujeres en el ámbito laboral y lo que llamaban la "esclavitud doméstica". "Si ustedes quieren ser libres, con mucha más razón nosotras; doblemente esclavas de la sociedad y del hombre", planteaban en la segunda edición.


"Aparece cuando puede y por suscripción voluntaria", aclaraban en su portada las autoras, un grupo de "comunistas anárquicas". Ellas hablaron de política, de religión, de educación, de la pobreza, de sexualidad y las malas condiciones en los lugares de trabajo.

Uno de los temas más revulsivos que abarcaron fue, sin dudas, el "amor libre". Se pronunciaron por las uniones y disoluciones voluntarias, cuestionando así a la familia tradicional y rechazando la autoridad del hombre sobre la mujer. Se preguntaban por qué las parejas debían estar atadas de por vida a las obligaciones matrimoniales y alertaban que la crianza de los hijos recaía fundamentalmente sobre las mujeres.

Además, enfrentaron en sus editoriales a aquellos que criticaban al periódico y defendieron su libertad de expresión.

"Hemos decidido levantar nuestra voz en el concierto social y exigir, exigir decimos, nuestra parte de placeres en el banquete de la vida", afirmaron estas pioneras hace 123 años.

jueves, 24 de enero de 2019


“LA EX MUJER DE JEFF BEZOS PODRÍA CONVERTIRSE EN LA MÁS RICA DEL MUNDO”

En 1993 se casó con el actual magnate y director de Amazon Jeff Bezos. Está a punto de recibir una fortuna fruto de su divorcio.

Se conocieron hace 25 años, cuando Jeff Bezos no integraba los rankings de las fortunas más importantes del mundo. Fue en una entrevista de trabajo, ella tomó la iniciativa de invitarlo a almorzar y unos meses después decidieron casarse.

Él ya tenía la idea de fundar la compañía que luego se transformaría en una de las más importantes del mundo, Amazon, la plataforma de venta de libros online de impacto mundial.


A través de un comunicado en Twitter, la pareja anunció que se divorcia en buenos términos. "Queremos decirles a las personas cómo seguirán nuestras vidas. Luego de un largo periodo de exploración amorosa y una separación de prueba, hemos decidido divorciarnos y continuar compartiendo nuestras vidas como amigos", dicen.

"Aunque las etiquetas pudieran ser diferentes, seguimos siendo familia y permanecemos como amigos queridos", aseguran.

Jeff es un hombre de fortuna abultada. De acuerdo con el Índice de Multimillonarios de Bloomberg su capital está estimado en 137.000 millones de dólares, y a MacKenzie le correspondería la mitad. Esto la convertiría automáticamente en la mujer más rica del mundo. La paradoja es que este lugar no viene a través de una fortuna propia y generada, sino por su compromiso al lado del magnate, lo que nos hace pensar que falta mucho para llegar a una igualdad en este sentido.


La carrera de MacKenzie Bezos como escritora

Según una entrevista publicada en Vogue, MacKenzie siempre fue amante de los libros y tuvo una gran pasión por la escritura. Estudió en la Universidad de Princeton al igual que Jeff y, cuando se conocieron, estimuló a su futuro marido a crear una empresa para vender libros por Internet, un nicho inexplorado en aquel momento.

Ella se dedicó en un principio a llevar la contabilidad de la recién nacida Amazon. Diez años más tarde publicaría su primera novela "The Testing of Luther Albright", repartida entre la crianza y sus deseos de escribir. "Traps" fue su segunda novela, que se editó en 2013.