jueves, 16 de noviembre de 2017


 “LAS MUJERES CEOs DE MAYOR ÉXITO EN EL FORTUNE 500”

Durante los últimos años las mujeres han sabido liderar en el ambiente político y económico, áreas que antes estaban destinadas sólo a hombres.

El estudio Internacional Business Report (IBR), el cual proporciona información sobre expectativas y opiniones de 12 mil empresas en 40 economías, realizó una encuesta que determinó que las mujeres están ocupando puestos de trabajo cada vez más importantes, los que, hace algún tiempo, sólo estaban destinados a hombres. 

De acuerdo a los resultados de IBR, actualmente las mujeres ocupan uno de cada cinco roles jerárquicos a nivel global, sobretodo en países como Rusia, Filipinas, Tailandia y Botswana, aunque, por el contrario, uno de cada diez negocios tiene una mujer CEO a la cabeza de una empresa.

Al respecto, la revista Fortune 500 realizó un ranking con las mujeres de mayor éxito que dirigen empresas, ya que, según sus datos, el sexo femenino ocupa sólo el 7,5% de los ingresos más altos, mientras que los hombres representan el 92,5% de los mayores ingresos.

Dentro de las mujeres que lideran empresas se encuentran las siguientes:

Carol Meyrowitz

Desde 2007 es presidenta, consejera delegada y directora de TJX Companies, empresa internacional de ropa y textil para el hogar en Estados Unidos. Durante estos años, Carol Meyrowitz ha ayudado a hacer crecer la empresa, la cual sólo el año pasado recaudó 21 mdd.


Ellen J. Kullman

Esta norteamericana es presidenta y consejera delegada de la empresa DuPont, empresa fabricante de enzimas de biocombustible, a la cual se unió en 1988 como directora de marketing. Es la primera mujer en dirigir la compañía y fue una de 100 mujeres más poderosas del ranking elaborado por Forbes en 2011.


Indra K. Nooyi

Se unió a PepsiCo en 1994 y ha dirigido la estrategia global de la compañía por más de diez años. Actualmente es ejecutiva de negocios, presidente y directora ejecutiva de la empresa líder en bebidas, quien se convirtió en la quinta CEO de la historia de PepsiCo.


Irene Rosenfeld

Es la actual CEO y presidenta de Kraft Foods, multinacional de productos de confitería. Algunos de sus logros a la cabeza de la compañía son haber dirigido la recuperación de la marca en Canadá, Moscú y Estados Unidos.


Meg Whitman

Actualmente es CEO de Hewlett-Packard y fue directora ejecutiva de eBay desde 1998 a 2008. Es considerada la cuarta mujer más rica del estado de California, del cual ha sido candidata a Gobernadora varias veces. Su patrimonio neto en 2010 era de 1,3 mdd.


Patricia A. Woertz

Se convirtió en CEO de Archer Daniels Midland, empresa agrícola, en 2006 y desde entonces ha impulsado la creación de combustibles ecológicos, obteniendo mil 400 mdd sólo con la producción de semillas de canola, para procesar alimento para ganado. Durante 2010 las ganancias netas de la empresa fueron de mil 900 mdd.


Sherilyn McCoy

En abril la empresa estadounidense de cosméticos, Avon, dio a conocer a su nueva directora general, Sherilyn McCoy, quien trabajó durante 30 años en Johnson & Johnson, siendo la responsable de marcas como Neutrógena y Lubridem.


Úrsula M. Burns

Llegó a Xerox como ingeniera mecánica en 1980 y en 2099 se convirtió en la primera afroamericana presidenta ejecutiva de una compañía. Durante 2010 Burns logró que la empresa adquiriera seis mil mdd de Affiliated Computer Services, convirtiéndola en la compañía de administración de documentos y procesos líder en el mundo.


Virginia M. Rometty

Esta empresaria estadounidense se desempeña desde el 1 de enero de 2012, como presidenta y directora ejecutiva de IBM, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en la empresa. Durante 2011 ocupó el puesto número siete de las “50 mujeres más poderosas del mundo de los negocios” de la revista Fortune.

miércoles, 15 de noviembre de 2017


“EL FEMINICIDIO, SUS CAUSAS Y SIGNIFICADOS”

Marcela Lagarde es una de las académicas feministas más reconocidas de México. Etnóloga y doctora en Antropología, encabezó desde la Cámara de Diputados, donde ocupó una banca, una amplia investigación sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez -denunciados a nivel internacional- y luego extendió el relevamiento a todo el territorio mexicano. Y fue más allá: también indagó el fenómeno en Guatemala y España, con un enfoque analítico-social, cultural y político. En una entrevista con Página/12, Lagarde detalló los hallazgos del estudio sobre estos crímenes o feminicidios -como prefiere llamarlos-, la expresión más cruenta de la violencia de género. “Encontramos que no era un problema de unos raros que mataban en Juárez, sino que es un problema de la convivencia de género en México”, precisó. “En las regiones donde hay crímenes contra mujeres hay otras formas de violencia contra las mujeres que están presentes en la vida social, de forma constante, tolerada socialmente y por las autoridades, que crean un clima de impunidad. El procurador de Justicia nos dijo que el 65 por ciento de las niñas y mujeres asesinadas habían presentado denuncias de violencia”, detalló la investigadora. Y lanzó una hipótesis ante una pregunta de este diario: “Es muy probable que, si se investiga el mismo tema en Argentina, se encuentren cosas como las que yo encontré”.


Lagarde estuvo en Buenos Aires para dictar un seminario en el Programa Posdoctoral en Estudios de Género, que dirige Mabel Burin en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). Es profesora de los posgrados de Antropología y de Sociología y del Diplomado en Género y Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre tantísimos cargos académicos. Y también colaboradora de grupos y redes feministas, centros e institutos de la Mujer en México, América latina y España, Unifem, la Organización Panamericana de la Salud, de organismos de la Cooperación Internacional y de secretarías de la Mujer de sindicatos y partidos políticos. Entre 2003 y 2006 fue diputada federal por el Partido de la Revolución Democrática. Y desde ese ámbito legislativo presidió una comisión especial para investigar los feminicidios en México y promovió una Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia y la introducción de la figura de feminicidio en el Código Penal Federal.

Aquí, en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, se transcribe un extracto de la extensa charla que mantuvo con Página/12.

- ¿En qué consistió su investigación sobre los crímenes de mujeres en México?

Lo que hice fue, usando el poder que tenía como diputada, convocar a las autoridades judiciales a explicar qué pasaba en el país. Es la primera vez que tenemos resultados sobre todo el país, en torno de homicidios dolosos y culposos de mujeres. Investigué desde 1998 hasta 2004.

¿Cuáles fueron sus principales conclusiones?

En primer lugar, averiguamos que en México no sólo hay crímenes violentos contra mujeres en Ciudad Juárez, sino que también los hay en otras ciudades del país. La denuncia de parte del movimiento de mujeres y de derechos humanos acerca de la impunidad que ha acompañado los feminicidios en Ciudad Juárez ha dado la vuelta al mundo. En todas partes a mí me preguntan por qué matan mujeres en Ciudad Juárez. Ciudad Juárez es un municipio de un millón y medio de habitantes, forma parte del estado de Chihuahua. En el año 2004, todo el estado de Chihuahua ocupó el sexto lugar en el país en cuanto a la tasa de homicidios de niñas y mujeres, es decir, cada 100 mil habitantes mujeres.


 ¿¡El sexto lugar!?

Sí, la primera en caerse de espaldas fui yo porque no sabía que en otros lugares del país la tasa era mucho más alta que en Ciudad Juárez, pero como no había protesta, no había familiares organizados, no había un movimiento que acompañase la tragedia, nadie lo sabía. En realidad, encontramos que no era tan excepcional y tan raro lo que pasaba en Juárez. Había corrido mucha tinta para explicar los crímenes contra mujeres de forma criminalística, pero se había hecho poco análisis social. Como comisión especial para investigar el feminicidio en México fuimos a buscar las causas y encontramos cosas muy interesantes: que en las regiones donde hay crímenes contra mujeres hay otras formas de violencia contra las mujeres que están presentes en la vida social, de forma constante, tolerada socialmente y por las autoridades, que crean un clima de impunidad. Las mujeres denuncian un clima violento contra ellas, las autoridades no responden y las mujeres quedan en mayor riesgo. Y finalmente, en muchos de los casos son asesinadas. El procurador de Justicia nos dijo que el 65 por ciento de las niñas y mujeres asesinadas habían presentado denuncias de violencia.

-Es un porcentaje altísimo...

Sí. Son mujeres que no fueron escuchadas, cuyas vidas no fueron protegidas por el Estado y que entonces quedaron en mayor riesgo frente a los agresores. Lo que quiero decir con esto es que encontramos una relación muy importante entre formas de violencia de género aceptadas por la sociedad y los crímenes de mujeres, vimos también que el machismo y la misoginia instalados en las instituciones hacen que las autoridades desvaloricen la problemática, y no le den importancia. En México hay un clima de enorme violencia, sobre todo delictiva. Hay ajusticiamientos por parte del crimen organizado en muchas ciudades del país, hay una problemática grave de violencia en la que las víctimas son hombres asesinados por hombres. De tal manera, que cuando yo como diputada iba a preguntar sobre los feminicidios, me decían: “Pero qué importa si es menor la cantidad de mujeres asesinadas que la de hombres”. Entonces tenía que explicarles que no sólo se trata de números, que la mayor parte de esas mujeres y esas niñas muertas eran mujeres de paz, es decir, no estaban involucradas en hechos delictivos, no estaban haciendo cosas fuera de la ley, eran mujeres comunes y corrientes, jóvenes, estudiantes muchas de ellas, comerciantes otras, trabajadoras pobres, obreras, niñitas en edad escolar y también ancianas muy aisladas en sus casas, hay una gama de edades de las víctimas, de clases sociales, de regiones del país donde esto ha sucedido. La verdad es que una vez que obtuvimos esta información a mí me cambió la perspectiva que tenía cuando empecé a investigar el tema. Con el movimiento de mujeres y feminista llevábamos más de diez años denunciando los crímenes de Ciudad Juárez.


- ¿Cuál era su perspectiva antes de la investigación?

 Que los feminicidios sucedían sólo en Juárez, como todo el mundo cree.

El patrón común que encontraron fue la violencia de género y no que había mafias detrás de esas muertes...

Exacto. La otra explicación criminalística hablaba de asesinos seriales, había todo tipo de hipótesis, quienes planteaban de una manera bastante xenófoba que se trataba de estadounidenses que cruzaban las fronteras, asesinaban a mujeres y regresaban a su país; otros que eran inmigrantes que venían de Centroamérica. Todas las hipótesis siempre son de que alguien ajeno asesina mujeres, alguien perverso, alguien con un cuadro psiquiátrico.

-Pero los asesinos son hombres comunes...

Hombres comunes, la mayor parte conocidos de las víctimas, parientes, esposos, novios, ex esposos, padres, hermanos, vecinos, amistades familiares, o compañeros de trabajo o escuela, o desconocidos. Algunas mujeres han sido víctimas de las mafias, pero son un porcentaje chiquitito. La mayor parte de mujeres y niñas asesinadas en todo el país, y en Juárez también, fueron muertas por conocidos en grado distintos. Esa es una pauta importante que obtuvimos. Otra constante encontrada en todo el país fue la actuación inadecuada de las autoridades. Hay una gran impunidad en todos los delitos cometidos contra las mujeres. Cuando las mujeres acudimos en México solicitando la vigencia de alguno de nuestros derechos recibimos maltrato y discriminación en los servicios de salud, educativos, en la Justicia, como en otras partes del mundo.

-También investigó los feminicidios en Guatemala y en España. ¿Qué similitudes y diferencias encontró con México?

Los elegí porque son tres países con distinto grado de desarrollo. Guatemala, además, es un país de posguerra, donde todavía no está cerrada la violencia tras los acuerdos de paz, donde hay más de un millón de hombres armados y donde hay una impunidad total en relación con estos y otros crímenes. Como primera conclusión, encontré que, a menor democracia, mayor violencia; a menor desarrollo, mayor violencia; y ante la precariedad de la paz, hay una violencia mucho más abierta hacia las mujeres como ocurre en Guatemala. Hay una mayor tasa de homicidios de mujeres, es decir, por cada 100 mil habitantes mujeres, en Guatemala que en México y que en España.


-De todas formas, es alto el número de feminicidios en España...

 Sí, el número es elevado: ya van más de sesenta y pico de mujeres asesinadas en España en este año por sus parejas o ex parejas. La ley que aprobaron sólo remite a los crímenes de las mujeres cometidos por las parejas como si solo hubiera esos asesinatos. No tienen un estudio más abierto, incluyendo otras relaciones. Pero lo que tienen en común es que todos están asociados con violencia de género, que es lo que la gente da por descartado. La gente no se pregunta qué tiene que ver que sean mujeres las asesinadas. Y nosotros precisamente partimos de ese hecho: la mayor parte de las niñas y mujeres asesinadas comparten una situación de discriminación en los tres países, aunque en grado distinto: eso es lo común. Y luego, se profundiza en cada país, con la agudización de otras condiciones de exclusión. Hay un mayor número de mujeres pobres asesinadas, pero eso no quiere decir que no haya mujeres de las clases altas acomodadas que hayan sido víctimas de homicidios de género: también las hay, por hombres de su misma clase o víctimas de secuestros para chantajearlas o sacarles dinero como hay casos en Guatemala y México. En México, sobre este aspecto se sabe poco porque hay un secreto policial en torno de los secuestros de personas adineradas.

- ¿Por qué un secuestro es considerado un feminicidio?

Porque las escogen por ser mujeres. Como víctimas, dicen los secuestradores, son más fácilmente reducibles a través de la fuerza y la violencia, presentan menos problemas durante el cautiverio que los hombres. Pero son un porcentaje mínimo.

- ¿Qué hay detrás de las muertes? ¿Hay odio?

Hay muchas interpretaciones. La discriminación contra las mujeres que prevalece en nuestros países va acompañada por una gran desvalorización de las mujeres, que la escuchamos, pero ya ni la oímos: se hacen chistes y comentarios sobre la incapacidad de las mujeres, luego se toman algunas mujeres para cebarse sobre ellas, y con eso se alimenta la misoginia contra todas. Pero no es sólo la misoginia, sino el lugar de colocación de las mujeres en la sociedad lo que se junta con la misoginia y hace que las mujeres estén en riesgo de recibir violencia. Incluso se acepta que haya un grado de violencia conyugal. Se habla de los pleitos conyugales, “se pelearon”, se dice, pero no se analiza que hay una desigualdad entre quienes se pelearon, que hay una relación de género, que hay un poder. A los hombres además se les permite ser violentos, en rangos y grados distintos. Las masculinidades prevalecientes todavía están cargadas de violencia, que tiene que demostrarse a través de los deportes, las competencias rudas, la política y ya en el ámbito de la delincuencia, a través de los delitos. En todo este cuadro complejo de convivencia entre los géneros es donde se gesta la violencia sobre todo de hombres contra mujeres. Eso también lo confirmamos: la mayor parte de los crímenes son cometidos por hombres.


- ¿Y quedan impunes?

Varía mucho en México la impunidad. Hay lugares en que alcanza el 80 por ciento de los casos. Como parte de estas investigaciones, a través de las cuales pusimos sobre la mesa que no era un problema de unos raros que mataban en Juárez, sino que es un problema de la convivencia de género en México, propusimos un cambio legislativo importante: modificar la política de los gobiernos de los estados mexicanos en esta materia. Con otras legisladoras hicimos una alianza magnífica y elaboramos una Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

- ¿Cuáles son sus alcances?

Es una ley para enfrentar todas las violencias de género contra las mujeres incluyendo los crímenes violentos. Si no se atacan las causas y todas las modalidades y tipos de violencias, es absurdo empezar por la punta del iceberg que es por donde estábamos empezando. Estábamos empezando por los crímenes visibles y sobre todo los famosos. Ahora, al plantearnos la ley, nos planteamos que es un problema general de nuestra sociedad y que el Estado es responsable de garantizar la seguridad y la vida de las mujeres, cosa que no estaba dicho específicamente en ninguna ley. Esta ley es vanguardista, es la única en México que tiene a las mujeres como sujetos de la ley y armoniza instrumentos internacionales muy importantes, como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw por su sigla en inglés) y otro magnífico, que es americano nada más y el único que hay en el mundo para erradicar la violencia contra mujeres, que es la Convención de Belem do Pará. Y tiene otras cosas importantes: pone mucho énfasis en la prevención de la violencia y que por todo lo que investigamos tiene que ver: primero, con eliminar la desigualdad entre mujeres y hombres; segundo, lograr la incorporación de las mujeres que están excluidas, marginadas, que no tienen acceso a la educación, al trabajo, a la salud, a esos mínimos de desarrollo para lograr que las mujeres estemos en mucho mejores condiciones incluso para defendernos, para exigir nuestros derechos, para no asumir que cualquiera puede maltratarnos y eso está bien.

- ¿Qué cree que se encontraría en Argentina si se investiga en profundidad los crímenes contra las mujeres?

Es muy probable que, si se investiga, se encuentren cosas como las que yo encontré. Para mí era inaudito pensar que en algunos estados que en México son considerados paraísos maravillosos de calma y paz era donde más crímenes contra mujeres se cometían.

martes, 14 de noviembre de 2017


“LAS 10 MUJERES CEOs MAS PODEROSAS DEL PLANETA”

Estas son las diez mujeres que ocupan los puestos más importantes dentro del mundo de la empresa según el estudio Internacional Business Report (IBR) que recoge datos y opiniones de 12.000 empresas en 40 países.

1. Ginni Rometty - Presidenta del Consejo, presidenta y CEO de IBM

A sus 56 años asume su segundo año como presidenta ejecutiva de IBM (fue la primera mujer en ocupar ese cargo en la empresa) poniendo los ojos en mercados pocos atendidos, como los del continente africano; también está invirtiendo los recursos de la compañía en la comercialización de Watson, el superordenador capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje natural.


 2. Indra Nooyi - Presidenta y CEO de PepsiCo

Con 57 años preside la mayor compañía de alimentos y bebidas en Estados Unidos. La empresaria hindú ha tenido visión al expandir el negocio más allá de los refrescos, entrando en categorías de rápido crecimiento como el yogur y el hummus. Pepsi hoy cuenta con 22 marcas multimillonarias.


 3. Ellen Kullman - Presidenta y CEO de DuPont

De la misma edad que Indra Nooyi, la ejecutiva ha experimentado el éxito de su organización (mediante la venta de unidades de mercancías y la entrada en áreas de alto margen); la acción ha subido más del doble durante su gestión, frente al 86% del alza del S&P.


 4. Marillyn Hewson - CEO y presidenta de Lockheed Martin

A punto de cumplir 60 años, Hewson asumió su cargo al frente de Lockheed en enero, después de que el principal aspirante a presidente ejecutivo renunciara súbitamente. Desde entonces, ha demostrado que era la mujer adecuada para el puesto desde siempre: bajo su liderazgo, los beneficios y el valor de mercado han subido en el mayor contratista de defensa del mundo, a pesar de los recortes presupuestarios federales.


 5. Sheryl Sandberg - Directora de operaciones de Facebook

No es tan joven como el fundador de la red social, tiene 44 años, pero desde hace tiempo viene ocupando un puesto en las listas de las mujeres más exitosas. Este año lanzó 'Lean In', un libro que la ha convertido en una celebridad mundial. Además, introdujo a Facebook en el juego de la computación móvil, dos de cada cinco dólares de los ingresos provienen de este sector.


 6. Irene Rosenfeld - Presidenta y CEO de Mondelez Internacional

Una veterana de 60 años, cuenta con 29 años en la industria agroalimentaria y más de 20 como parte del gigante de los snacks y platos preparados, que le permitieron llegar a la cima. Ahora ha dividido a Kraft en dos y supervisa una operación más pequeña como la líder de Mondelez Internacional (antiguo negocio global de bocadillos de Kraft).


 7. Patricia Woertz - Presidenta del Consejo, presidenta y CEO de Archer Daniels Midland

Ejecutiva de larga experiencia, a sus 60 años, lideró un cambio sin precedentes: liberó 2.000 millones de dólares en efectivo al reducir el inventario y la venta de activos no estratégicos. Woertz también está abriendo el camino para una toma de control de la australiana GrainCorp por 3.200 millones de dólares. En definitiva, una de las mujeres más poderosas del mundo.


 8. Marissa Mayer - Presidenta y CEO de Yahoo!

Joven, muy joven, tan solo 38 años, y con una capacidad laboral de la que pocos pueden presumir: es capaz de hacer juegos malabares entre comprar una compañía casi sin ingresos (Tumblr) por 1.000 millones de dólares, posar para una glamurosa sesión de fotos (en Vogue), y dedicar un fin de semana a una tarea más apropiada para un diseñador gráfico (diseñar un nuevo logotipo). Primer aniversario de Marissa Mayer en Yahoo! ¿Cómo ha cambiado la compañía?


 9. Meg Whitman - CEO HP

La empresaria estadounidense de 57 años ha sido candidata a gobernadora de California. Además, fue directora ejecutiva y presidenta de eBay desde 1998 hasta 2008. También es considerara una de las mujeres más ricas del estado de California, con un patrimonio neto aproximado de 1,3 mil millones de dólares en 2010. Por si fuera poco, ha gastado más de su propio dinero que cualquier otro candidato político autofinanciado. Desde su llegada a una desastrosa HP las cosas han cambiado, poco, pero ham cambiado: la CEO ha puesto orden en la tecnológica, y la acción ha repuntado 47% este año.


 10. Abigail Johnson - Presidenta FMR (Fidelity Investments)

La presidenta de 51 años al frente del corporativo financiero supervisa todos los negocios de Fidelity, a pesar de que su padre de 83 años de edad, Edward C. Johnson III, es el presidente ejecutivo. Ella tiene un trabajo enorme: los activos bajo administración suman en total 4.3 billones de dólares.

lunes, 13 de noviembre de 2017


 “¿PORQUE EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES ES ULTIMAMENTE MAS EFECTIVO?”

Durante muchos años, hemos sabido intuitivamente que tener mujeres en puestos de dirección superior significa que el desempeño organizacional es más eficiente.

Hoy en día, datos de empresas de prestigio dedicadas al estudio de las tendencias organizacionales documentan que las mujeres líderes tienen impacto positivo en sus organizaciones.

Ante esto, es evidente que los resultados de las mujeres en el liderazgo son positivos para las organizaciones quedando entonces la pregunta: ¿Por qué las mujeres líderes son tan eficaces?


Nos enteramos que los puntos fuertes de liderazgo de las mujeres podían ser los siguientes:

1. Basan su acción en valores: Los valores son la base del estilo de liderazgo de las mujeres. Las de mayor éxito definen sus valores y viven de manera coherente. Son el lente a través del cual ven las situaciones y determinan la acción a tomar. Tienen el coraje moral para aplicar sus valores tanto en las decisiones cotidianas como de las de gran riesgo.

2. Son holísticas: Ven el mundo de manera integral. Su perspectiva es multifacética. Cuando definen el éxito incluyen carrera, familia, comunidad y los aspectos personales. Traen esta visión integral a las operaciones comerciales. En la resolución de problemas, van más allá de los hechos y números, toman en cuenta los valores, la visión, la cultura y las relaciones. Como resultado, pueden identificar las oportunidades, los riesgos, las deficiencias que los hombres no han reconocido.

3. Son colaboradoras: Gustan de construir relaciones sólidas y productivas con los empleados, con sus compañeros y líderes de toda la compañía, al igual que con los clientes y proveedores. Animan a todos a contribuir en los debates y se centran en la síntesis de todas las ideas en una solución común que es más fuerte y más creativa que la solución que un solo individuo puede desarrollar. No son jerárquicas en su inclusión y su evaluación de las ideas. Juzgan ideas sobre el mérito y no en si la propuesta proviene de un empleado de bajo nivel o uno de los vicepresidentes. Para las mujeres, el objetivo no es hacer que su idea sea la elegida, sino generar la mejor decisión.


4. Invierten tiempo en Consultar: Las mujeres toman tiempo para consultar con los demás al tomar una decisión. Reine a aquellos que se verán afectados y los que tendrán que implementar la solución. Están dispuestos a considerar alternativas y adaptar sus conceptos para lograr el objetivo general. Este proceso de consulta se traduce en mejores decisiones que pueden reducir drásticamente el tiempo que se tarda en ejecutar la decisión.

5. Crean la visión común, valores y objetivos: Las mujeres aportan al liderazgo un compromiso con un propósito más grande que ellos mismos. Dan una alta prioridad a los valores, la visión, las metas del negocio y su comunicación a sus equipos. Van más allá de las metas individuales o departamentales, y los empleados comprenden como pueden contribuir al éxito de su departamento, de la empresa y de ellos mismos generando la motivación para hacer un esfuerzo adicional para alcanzar las metas de la compañía.

6. Generan confianza a sus empleados: la perspectiva de la mujer integral se extiende a los empleados. Conocen a sus empleados. Ven el potencial en las personas con las que trabajan y los ayudan a desarrollarse. Las mujeres líderes son más propensas a comprender lo que los empleados enfrentan en sus vidas. Este nivel de confianza refuerza el compromiso de los empleados para el éxito del negocio.

Hoy en día, las mujeres dirigentes están demostrando que su estilo de liderazgo tiene un impacto positivo en el éxito del negocio financiero y crea una cultura que es atractiva para los empleados. Es un estilo que muchos dicen es fundamental para tener éxito en la economía global de hoy.





viernes, 10 de noviembre de 2017


  “ES NECESARIO EL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER”

Es necesario asegurar el empoderamiento económico de las mujeres, para lo cual se requiere promover que ellas puedan gestionar sus propios recursos financieros y productivos y decidir sobre su uso.

Ante la desigualdad en México es necesario asegurar el empoderamiento económico de las mujeres, para lo cual se requiere promover que ellas puedan gestionar sus propios recursos financieros y productivos y decidir sobre su uso, señaló Angélica Fuentes, presidenta ejecutiva de la empresa Omnilife y Angelíssima, en el marco de la presentación del estudio Género e Igualdad: Análisis y Propuestas para la Agenda Pendiente.


La empresaria estimó que la igualdad en participación laboral entre hombres y mujeres en América Latina representaría un incremento en el Producto Interno Bruto (PIB) del 17 por ciento, mientras que en México se registraría un aumento de entre 15 y 19 por ciento.

De igual manera, Fuentes indicó que es fundamental promover la igualdad en materia de salud, educación, participación política y acceso a la justicia, de las cuales se realizan recomendaciones en el estudio, con la finalidad de incidir en el debate nacional y en la implementación de políticas públicas en la materia.

“El empoderamiento de la mujer es una de las herramientas más eficientes para el desarrollo social, económico y ambiental de toda la región”, destacó durante la presentación del estudio de la Fundación Angélica Fuentes, que analiza las leyes, políticas públicas y ámbitos económicos, sociales y culturales que no permiten la igualdad de género y la garantía de los derechos humanos.


El documento señala que las mujeres ganan 30.5 por ciento menos que los hombres como industriales; 16.7 por ciento menos como comerciantes; y 15.3 por ciento menos como profesionales.

También destaca que el género femenino es el 42 por ciento de la población económicamente activa en México.

















jueves, 9 de noviembre de 2017


“MACHISMO EN MEXICO”

País sentado en la banca. En las gradas. Contemplando lo que le sucede a sus mujeres día tras día, año tras año, década tras década. En las casas y en las calles. En las oficinas y en las fábricas. En Ciudad Juárez y en el Estado de México. En cada libro que escribe Lydia Cacho sobre el tema. Miles de mujeres subestimadas, acosadas, hostigadas, golpeadas, violadas, asesinadas. Decenas de depredadores y decenas de ciudadanas que los padecen. Mientras México mira. Mientras las cortes y los ministros y los jueces contemplan. Mientras el país entero come cacahuates y trata a sus mujeres como tales.


Porque es tan común. Porque es tan normal. Porque es tan “poco grave”. Pensar que las mujeres son algo –no alguien– que puede ser usado y humillado. Algo que puede ser acariciado a tientas en el Metro y golpeado en la casa. Algo que puede ser acosado en las oficinas de un jefe y no recibir sanción por ello. Algo que se lo buscó por usar la falda tan arriba y el escote tan abajo. Un objeto sin derechos esenciales que la ley no necesita proteger. Como en tiempos cavernícolas y tiempos prehispánicos y tiempos autoritarios y tiempos democráticos. Todos los tiempos son buenos para maltratar a una mujer en México. Todos los tiempos son buenos para evadir un castigo por hacerlo.

Tan es así que la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación no considera el acoso sexual como una conducta condenable. Para el gobierno mexicano no es “grave” que un servidor público asedie física o verbalmente –con fines sexuales– a un empleado. No es “grave” que se valga de su puesto para hacerlo. No es “grave” que abuse de su poder para conseguirlo. No es “grave” que se valga de su posición jerárquica para ocultarlo. Y por ello el abuso existe. En la burocracia y en los juzgados y en las escuelas y en las calles y en el Congreso.


Y por ello persisten las cifras que conmueven. Los datos que desesperan. El perfil de un país que exalta a las mujeres en el discurso cada Día Internacional de la Mujer, pero las minimiza en la realidad. La actitud de una nación que no protege como debiera a la mitad de su población. El lugar donde 95% de las trabajadoras reportan haber sido víctimas del acoso sexual. Donde una de cada tres mujeres vive violencia doméstica. Donde cada nueve minutos una mujer es víctima de violencia sexual. Donde ser mujer y trabajar en una maquiladora a veces significa estar en peligro de muerte. Donde ocurren cinco violaciones por minuto. Donde 17 estados criminalizan el derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos. Donde los ojos amoratados y los labios partidos y los huesos rotos son parte de la vida cotidiana. La rutina conocida. La realidad tolerada.

Todos los días en México alguien acosa sexualmente a una mujer. Alguien golpea a una mujer. Alguien viola a una mujer. Alguien deja de educar a una mujer. Y todos los días, millones de mexicanos permiten que eso ocurra. Permanecen sentados, presenciando a los políticos y sus evasiones, a los jueces y sus justificaciones, a la Suprema Corte y sus claudicaciones. Contemplando a los hombres que tratan a las mujeres como una subclase de la raza humana. Mirando a través de sus lentes oscuros como si sólo fueran espectadores de algún tipo de deporte nacional. Desviando la vista de acosadores como tantos jefes en tantas oficinas públicas. Cuidando su propia vida sin querer involucrarse. Sin participar. Sin exigir. Cómplices voluntarios.

miércoles, 8 de noviembre de 2017


 “MEXICO, LEJOS DE LA EQUIDAD DE GENERO”

Seis de cada 10 mujeres se consideran poco valoradas en cuestión profesional, indica Adecco; la preferencia de género y la desigualdad salarial son algunas de limitantes.

Cuatro de cada 10 mexicanas de más de 14 años forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), sin embargo, la falta de igualdad con los hombres las hace sentir frustradas laboralmente, arroja el estudio "Mujer mexicana, éxito y competitividad laboral" de la firma Adecco.

Un 62% de las mujeres en el país opinan que no tienen el mismo reconocimiento que los varones en cuestión profesional, refiere por su parte la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).


Dos de cada 10 mujeres no se consideran exitosas por la falta de oportunidades laborales (59%); descuido de su familia (22%) y la preferencia de género para ciertas posiciones (22%), de acuerdo con el documento.

La presencia femenina ha crecido rápidamente en los sectores productivos, sin embargo, tres de cada 10 encuestadas reconocieron sentirse ‘estancadas' en su profesión por carecer de oportunidades para ascender, un incremento salarial (51%) y falta de reconocimiento profesional (29%).

Aunque ocho de cada 10 entrevistadas se consideran exitosas, un 45% opina sentirse bien porque puede cumplir con sus objetivos de vida, mientras el 26% lo adjudica al balance entre sus intereses personales y profesionales. El 20% finca sus triunfos en la búsqueda constante de retos.

Aprendizaje continuo, conseguir un ascenso o más salario y tener nuevas responsabilidades profesionales son los motores que siete de cada 10 encuestadas relaciona con crecimiento profesional, según el informe de Adecco.

Otra realidad de las mujeres

La ENOE indica que, en el cuarto trimestre de 2012, 18 millones 429 mil 727 mujeres formaban parte de la población ocupada en el país. Cerca del 45% de las mayores de 14 años tiene un empleo.


En su mayoría, se desempeñan en el sector de servicios como vendedoras, profesoras, enfermeras y cuidadoras de niños, por los roles sociales asignados a su género; tienen estudios de bachillerato y ganan de dos a tres salarios mínimos, precisa Patricia Rodríguez López, académica del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Casi cuatro de cada 10 hogares en México tienen a una mujer como cabeza de familia, lo que refleja el aumento de su presencia en la economía y el mercado laboral. En 1970, su participación era de 17% y en 2010 aumentó a 39%.

Las mujeres en el país suelen vivir una eterna desigualdad por factores como desempeñar una doble jornada. Adicional a su empleo se encargan del trabajo doméstico y esto último no se toma en cuenta por no generar ganancias económicas, indica la investigadora de la UNAM.

En sus hogares, generalmente son responsables del cuidado psicológico de los demás, además de responsables de la crianza de los niños, entre otras tareas.

Esto ocasiona un estado de estrés permanente. La mujer fomenta la idea de que el equilibro entre trabajo y vida personal es responsabilidad únicamente de ella, lo cual genera estados de culpa continua.


"Al primer problema con los hijos, sienten que son las únicas irresponsables, en lugar de compartir ese estado con quienes las rodean. La añeja carga social y cultural de su rol sigue teniendo mucho peso", opina la psicóloga Berenice Espinosa.

Patricia Rodríguez comenta que en México se distinguen dos grandes grupos: las que tienen hijos a edades tempranas, dejan la escuela y se insertan en el mercado laboral en condiciones precarias, y aquellas con altos niveles de instrucción que postergan o rechazan el matrimonio y la maternidad.

Lo que prevalece "son mujeres con pocas condiciones laborales adecuadas a su preparación, el 38% de las jóvenes con licenciatura no ejercen su carrera, dos de cada tres profesionistas ganan menos de tres salarios mínimos y las tasas de desocupación son más altas en las mujeres con mayor instrucción", menciona la investigadora de la UNAM.

Otra realidad es que entre más alto el puesto, las diferencias de género e ingreso se amplían.  Hay pocas mujeres a nivel de gerencias o directivos, agrega la especialista. En las grandes empresas, ocho de cada 10 directores son hombres, ejemplifica Rodríguez López.

"Ellas pueden tener las mismas responsabilidades y cargos similares, pero ganan menos. Si son madres se les castiga por no tener disponibilidad de tiempo, viajar o cambiar de residencia", afirma Patricia Rodríguez, también integrante de la Unidad de Investigación Economía Fiscal y Financiera de la UNAM.

La investigadora subraya que cada vez hay más varones dispuestos a que las condiciones sean igualitarias.  Esto se explica porque muchos crecieron con el ejemplo de sus madres, quienes, al trabajar, adquirieron poder de negociación social y familiar. Esto significó un cambio de mentalidad respecto a sus padres y abuelos.

Las mexicanas jóvenes -sin embargo- pueden ver en la maternidad como un obstáculo para su realización profesional. "Las nuevas generaciones se enfrentan a las exigencias de mayor preparación académica y cumplir con ciertas características estéticas y físicas". Por eso postergan la procreación hasta acercarse a los 40 años, contraen nupcias sin tener descendencia o deciden vivir solas, lo que obliga a plantear y promover nuevos esquemas sociales en el país, puntualiza la académica.