jueves, 17 de enero de 2019


“LA FELICIDAD DE LAS SOLTERAS”

Algunos estudios indican que aporta más bienestar, la mirada social (todavía) la condena, la libertad de levantarse a cualquier hora la dignifica. Sole Castro Virasoro relata un momento mágico en la soltería.

¿Para cuando el compañero o la compañera? En mesas familiares, y más aún para estas fechas, se pone el estado civil sobre la mesa (el de las mujeres, por supuesto). En favor de la soltería, y para respuesta a las abuelas, madres y tías insistentes, durante los últimos años algunos estudios pusieron a la felicidad del lado de la soltería. Uno del año 2017 publicado en The Telegraph planteó que el 61 por ciento de las mujeres solteras están contentas como están. Y este índice de bienestar aumentaría con la edad.

¿Y en el día a día? Porque no somos simplemente un número de satisfacción. Aquí una de las tantas experiencias luminosas de estar soltera sin apuro.


Era un domingo de primavera con un sol que invitaba a salir y se me ocurrió comprar unas flores para las macetas de mi ventana, que se habían pasado todo el invierno con los cadáveres de las plantas que murieron cuando me fui de vacaciones el verano pasado. Mientras Malandro, mi gato, daba vueltas husmeando las nuevas adquisiciones y yo jugaba a la jardinera, apareció mi vecino enfurecido desde la ventana de enfrente. Tenía la cara desencajada, con una mano sostenía debajo del brazo a Roberto, un caniche blanco que no paraba de coronar sus frases con un ladrido y con la otra mano me señalaba amenazadoramente con su dedo índice que movía sin parar como si no tuviésemos la misma edad y yo fuera una extensión de su ámbito familiar y no una mujer independiente y autosuficiente.

“¿A ti te parece Soledad hacer este escándalo a la hora de la siesta?”, gritaba ofendidísimo mientras agregaba cosas como “¡mi hijo está durmiendo la siesta!”.

Para una soltera todo esto es muy difícil de decodificar. Obviamente una soltera se despierta el domingo al mediodía, con lo cual el concepto de horario es muy relativo. Eran las cuatro de la tarde y yo todavía no había almorzado: en mi mundo eran las once de la mañana de su mundo. Mientras trataba de traducir todo lo que me decía con mi diccionario “Casado-Soltera”, pensaba también en lo siguiente: ¿por qué los casados con hijos tienen más derechos que los solteros? Si lo pensamos bien, en realidad ellos, los casados, ya fueron solteros, ya consiguieron la pareja, el hogar, los hijos, el caniche toy... ¿No se supone que lograron todo lo que querían? ¿Además de tenerlo todo necesitan que nosotros los solteros seamos infelices para elevar aún más su status?


Mientras mi vecino seguía aullando con un dedo apuntándome a la cabeza, todavía me quedó tiempo para pensar por qué estaba tan enojado conmigo, convencida en que no hay forma de molestar plantando flores, salvo que fuera escuchando heavy metal a todo volumen, y entonces hice algo que no había hecho nunca antes: me puse en su lugar.

Desde mi punto de vista Esteban y Mariana eran la pareja perfecta. Los dos son hermosos, jóvenes, simpáticos, y a juzgar por la casa y el auto les va bastante bien en sus carreras. Esteban y Mariana siempre hicieron todo lo que había que hacer. Primero compraron su departamento con habitaciones de más, previendo tener hijos. Cuando terminaron de pagar su departamento decidieron casarse y hacer una gran fiesta para que todos los familiares comieran hasta explotar, porque según Esteban y Mariana uno sólo se casa una vez. Después decidieron sumar al caniche a la familia, como una forma de práctica, para ver si ellos eran realmente compatibles y absolutamente perfectos como padres. Claro está que, cuando tres años después nació Iñaqui, se dieron cuenta que un hijo no es un perro y que no hay nada que pueda prepararte para esa experiencia caótica. Allí fue cuando la pareja perfecta comenzó a pelearse diariamente por cuestiones tan di versas como las tareas del hogar, teorías sobre la educación del niño o temas trascendentales como la técnica con que debe revolverse el jugo.

Mientras Esteban seguía quejándose sobre lo mala persona que era yo, me di cuenta que lo que estaba haciendo era quejarse con el mundo, que nunca le dijo que ser padre era tan difícil; y lo que señalaba su dedo no era a mí, sino a mi soltería, que no hacía más que resaltar estridentemente la pérdida de la suya.

Situaciones como estas son las que a las solteras nos hacen pensar si la pareja y la familia son lo que realmente queremos. Aquel domingo en particular yo me sentí más cerca de la Familia Ingalls, entre las flores, el sol y Malandro, que este pobre energúmeno a punto de saltar por la ventana y huir a un país sin practicunas.

martes, 15 de enero de 2019


 “LOS MOVIMIENTOS FEMINISTAS LE PLANTAN BANDERA A BOLSONARO EN BRASIL”

Las mujeres que se reunieron en la campaña multitudinaria #EleNão no piensan retroceder frente al conservadurismo de Bolsonaro o una posible pérdida de derechos.

El conservadurismo se reinstala en Brasil y los movimientos feministas buscan unirse para hacer contrapeso a sus declaraciones. Elegido presidente el 28 de octubre con cerca de 58 millones de votos, Bolsonaro se hizo conocido por sus declaraciones misóginas, y una campaña marcada por advertencias como "colocar un punto final a todos los activismos" en Brasil.

Al mismo tiempo, mujeres de diversas edades, corrientes políticas y clases sociales se unieron contra el candidato en la campaña #EleNão ("Él no", en español), que llevó a las calles a millones de brasileñas en septiembre. Contar con esa capacidad de convocatoria es un desafío que los movimientos sociales y feministas tendrán a partir del 1 de enero de 2019.

"No sé bien cómo nos vamos a organizar", admite la filósofa Djamila Ribeiro. "Creo que vamos a continuar resistiendo y creando estrategias a partir de aquello que vaya sucediendo", considera.


Feminismo, la otra lengua, ¿incomprendida?

Esta organización actual de las mujeres "es un movimiento muy interesante, histórico, continuo, que cada vez gana más fuerza. Creo que es difícil lo que viene. La mitad de la población está contra él (Bolsonaro). Son millones y millones de personas que también van a resistir y pensar en estrategias para seguir. Todo tiempo histórico tiene dificultades", recuerda Ribeiro.

El Congreso que asume funciones el próximo año es ampliamente definido como uno de los más conservadores desde el fin de la dictadura (1964-1985). Y, pese a que el porcentaje de mujeres es mayor, muchas de ellas están en la línea de extrema derecha del presidente.

"Cuando la democracia retrocede, las mujeres se quedan por el camino, porque son cuerpos históricamente marginados. Son tiempos difíciles pero tenemos que ser optimistas, el pesimismo no sirve de nada", considera la actual concejal por Niterói.

Bolsonaro venció pese a las intensas manifestaciones que ellas lideraron y que, para algunos analistas, tuvieron el efecto contrario, sobre todo en personas que cuestionaban el radicalismo de algunos movimientos. Las consignas feministas no parecen llegar del todo a algunos sectores de la sociedad que consideran que no existe desigualdad entre hombres y mujeres.


"Nos equivocamos. Bolsonaro era una broma (...), nunca nos preocupó. Ahora tenemos que unir todas las fuerzas, incluso para que tengamos discrepancias. Necesitamos volver al territorio de la escucha. Tenemos que escuchar a nuestras bases para transformar ese escenario", comentó Taliría Petrone, amiga y compañera de la militante asesinada Marielle Franco en un foro a inicios de este mes, en Rio.

Un hito en la historia de Brasil

Según las declaraciones de Céli Regina Jardim Pinto, profesora del Departamento de Historia de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul para la BBC, la manifestación de "#EleNão" del 29 de septiembre fue la mayor manifestación de mujeres de la historia de Brasil, marcando un hito para el feminismo latinoamericano.

El movimiento, según dicen, nació a través de una página de Facebook llamada "Mujeres unidas contra Bolsonaro", que cuenta actualmente con cuatro millones de mujeres.

Sus ideas sexistas, homofóbicas y racistas le valen al presidente electo de Brasil la oposición de diversos sectores y el apoyo, en su mayoría, de sectores ligados al evangelismo. Son conocidas las declaraciones a una congresista "que era tan fea que no valía la pena violarla", también asimiló la homosexualidad con la pedofilia. Se lo compara con su colega del norte, Donald Trump. 


"El Estado de Rio tal vez sea el más perjudicado por el conservadurismo, en diferentes formas", considera Eliana Sousa. "Pensar en garantías de derechos humanos, defensa de la población, como hacemos, en una agenda enfocada en la favela, va a ser difícil. Estamos esperando un escenario mucho peor al actual, que ya es muy malo", resume la educadora. "Ante eso, estamos pensando en cómo hacernos más visibles y abordar ese problema conjuntamente", comenta.

"Nadie tiene respuestas sobre lo que va a ocurrir, pero ya comenzamos a organizarnos. Desde octubre hemos sido llamadas para facilitar cursos sobre seguridad digital, por ejemplo. Tanto en mi activismo personal como institucional, ya estamos reuniéndonos y pensando, bajo aquel lema: nadie suelta la mano de nadie", sostiene.

El papel de las mujeres en las diferentes esferas de actuación- política, académica o social- aún debe ser definido, pero hay consenso entre las feministas que ningún retroceso en sus derechos pasará pacíficamente.

jueves, 10 de enero de 2019


 “EL VIRUS EVA Y EL RIESGO DE SER MUJER”

Según la ONG Médicos del Mundo una de cada tres mujeres sufrió o puede sufrir agresiones físicas o sexuales en algún momento de su vida.

Las mujeres tienen mayor esperanza de vida que los hombres pero peor salud, una de cada tres sufrió o puede sufrir agresiones físicas o sexuales en algún momento de la vida. Estamos más expuestas a infecciones de transmisión sexual y a los riesgos del parto. Todo esto es lo que esta campaña agrupó bajo el nombre "virus EVA".

Es una manera de crear consciencia sobre los riesgos de ser mujer y los beneficios de ser hombre en una sociedad patriarcal.


Médicos del Mundo lanzó esta campaña para definir más concretamente la enfermedad social que afecta a las mujeres por el hecho de serlo y pide a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que combata ese virus como si fuera una pandemia, una condena de la naturaleza que pone en riesgo la salud de 3.700 millones de personas.

"Si fuera un virus, estaríamos en la fase 6 de alerta y tendría dimensiones de pandemia. Si fuera un virus, podría llamarse Eva", señala la campaña Virus EVA.

La guerra es más dura con nosotras. El desempleo es más duro con nosotras. La pobreza es más dura con nosotras. Por tanto, nuestra salud se ve afectada de manera permanente. Es un problema silencioso, pero tiene dimensiones de pandemia, por su carácter global, por su alcance y porque afecta a millones de mujeres de todas las generaciones, alerta la ONG.


Por eso, Médicos del Mundo reclama en un escrito enviado a la OMS que movilice todos sus recursos y esfuerzos para afrontar las consecuencias de la desigualdad y su impacto en la salud de las mujeres y que promueva el desarrollo de una salud pública con enfoque de género, que responda mejor a sus necesidades.

Las mujeres estamos más expuestas a la violencia física y sexual, el 35 por ciento la sufren o están en riesgo de sufrirla.

Además, la salud mental de las mujeres está íntimamente conectada con las violencias que sufren y con las barreras que encuentran para conseguir atención sanitaria, remarca la campaña.


Según la ONG, las lesiones autoinfligidas, incluido el suicidio, fueron la segunda causa de defunción entre las mujeres de 15 a 29 años en 2015 en el mundo. La OMS indica que las mujeres padecen en un porcentaje mucho mayor (el 70 % frente al 30 % de los hombre) más depresiones exógenas o situacionales.

Respecto a los riesgos del embarazo y del parto, cada día, más de 800 mujeres fallecen en el mundo por causas prevenibles relacionadas con esa etapa, unas 300.000 al año.

También la mutilación genital, presente en 30 países, pone en riesgo su salud, así como los matrimonios forzados a edades tempranas.

martes, 8 de enero de 2019


“A UN MENOR NO SE LO TOCA NI DE CERCA NI DE LEJOS”

Maestro de artistas, reflexiona sobre el caso de Thelma Fardín y el trabajo de los menores que actúan.

Fuiste director de grandes e importantes eventos culturales y deportivos en distintos momentos políticos. ¿Hasta donde te atraviesa la grieta?

Cuando preparaba el espectáculo de los 10 años de la democracia, me pregunté si debía hacerlo o no. Yo no estaba de acuerdo con el gobierno de Menem, pero al mismo tiempo se celebraba la democracia. Me atraviesa un pensamiento de Foucault que dice que la construcción del enemigo es necesaria para que yo tenga entidad. Siempre vi la grieta como una necesidad de la gente de posicionarse, la grieta obliga a no ser un libre pensador.


¿Sufres la grieta? ¿La padecés?

La sufro mucho, pero la atravieso con un alto grado de impunidad que me dio mi personalidad. No estoy dispuesto a enmarcar mi deseo, según para quien trabaje. Soy jefe de mi deseo. Fui criticado por eso siempre. Siento que estuve dispuesto a cumplir con las estrategias y los mandatos, siempre que no hubiera un acto fascista. La grieta es un salvavidas para no desesperar. Porque en la grieta sigue habiendo esperanza.

¿Cuál es la esperanza?

En que yo tengo razón y tu no. Desde chico lo vi de afuera: tuve grandes amigos hippies, amigos que se drogaban, amigos políticos que vivieron tragedias y yo no ingresaba en esos grupos. Entendía que la ilusión no iba por comportamientos grupales. Esa frase que dice que “el cambio empieza por uno” cada vez la creo más.

Por haber dirigido Argentum para la reunión del G20 se te puede tildar de simpatizante del PRO y del gobierno. ¿Cómo lo vives?


Se que Macri es el Presidente y que estoy creando un proyecto para su política, el beneficio o el problema era para él. Lo que sigo pensando es desde la fe infinita, que donde yo esté, voy a apostar a lo que creo. Me pidieron un espectáculo inclusivo y diverso. Y yo podría haberme inclinado por muchos de los casos en los que tengo fe. Por ejemplo, podría haber trabajado por la inclusión de los travestis, por la mujer, por el gay... Elegí hacer un espectáculo inclusivo por lo federal, por los chicos que tienen de verdad la necesidad de inclusión: por el color de la tez, por ejemplo.

¿Trabajaste para el gobierno de Cristina?

Sí. En eventos menos importantes, trabajaría para cualquiera. Tengo un alto grado de consciencia de qué implica lo políticamente incorrecto de uno y de otro. La cultura no acompaña a Macri. Ahora, ¿a qué se llama cultura? A un ambiente artístico encriptado. El espectáculo que se bailó en el Teatro Colón es un hecho cultural porque vinieron a bailar de todas partes del país, porque los protagonistas hacen la verdadera artesanía de la tierra. La bagualera o el folclorista no te preguntan si sos K o no. Están felices porque van a bailar, entran en “la no grieta”, un verdadero encuentro entre personas que hacen en sí mismo un hecho político. La grieta es la posibilidad de defenderse antes de pensar. Y yo insisto: primero viene el deseo que conforma un pensamiento y no un pensamiento político que construye un deseo.


¿Qué es lo que no registra y no lleva adelante el statu quo de la cultura hoy?

El statu quo de la cultura no cree que haya una estrategia posible entre la cultura y el poder. Pero, la estrategia produce cambios. Si tengo fe infinita en mi persona, voy a influir en lo que hago. Argentum no sólo es un apoyo a Macri sino un hecho artístico. Pensemos en el llanto de los presidentes o en los que sonrieron: a mí que no me vengan con que una sonrisa no cambia nada. Todos sonrieron y se pusieron de pie. Yo vi el show en China y no pasó nada de nada de eso.

Emocionó verlo por la televisión.

La gente ahora me reconoce por la calle y me dice : “Orgullo de ser argentino”, me da vergüenza decirlo. Hubo una actriz que me dijo: “Lloré tanto, lástima que no fue en el gobierno de Cristina”.

Como maestro de actores, ¿qué reflexiones te dejó el testimonio descarnado de Thelma Fardín?

Tengo una compañía de Teatro Musical Juvenil gratuita, con nuestra orquesta, y un espacio que los contiene en esa etapa donde se sienten sapo de otro pozo. No doy clases a menores porque no estoy capacitado. Un chico tiene que tener un profesor que comprenda su lenguaje y que tenga los códigos muy claros. Cuando trabajé con Julio Bocca, yo prohibía que los chicos entraran a un baño si no había nadie más, prohibía todo tipo de situación en la que hubiera algún contacto entre adultos y menores, fueran maestros o chicos de 18 años. Dicho esto, cuando se habla de gira, en la Argentina se protege a los chicos, la cantidad de horas de trabajo, se obliga a que haya adultos en los ensayos, el cuidado en relación al trabajo de los niños artistas es extremo. Frente al relato de Thelma, espeluznante, pienso que adultos y menores tenían las habitaciones en el mismo piso y que quizás no alcanzó la plata para que fueran todas las madres. Esas cosas que no pueden pasar: los chicos no pueden viajar solos. Yo les digo a los padres que, mientras puedan, no le den rienda a la necesidad de trabajar: a un niño que quiere ser artista hay muchas maneras de encauzarlo. Si mi hija quiere ser abogada o limpiar una casa y es menor de edad, no puede. Pero siendo artistas sí pueden...


¿Y en relación a la violación y el silencio?

Thelma dice con claridad algo que es tan inteligente: “Me costó nombrarlo, me costó poner la palabra violación”. La mirada de los hechos relativiza todo en estos tiempos y termina haciendo que el hecho en sí -“estuve en una habitación con un hombre mayor”- esté plagado de culpas. Yo tenía 13 años y mi psicóloga se enamoró de mí. Ella tenía 36 y yo 13 años y me empezó a decir que se enamoró de mí y yo viví un momento de relatividad.

¿Qué es relatividad en un caso así?

“Ella me ama, es secreto, lo nuestro es único, no le cuentes a nadie”. Empezó como una necesidad sexual de ella. La plata que me daban mis padres para pagarle, ella no la aceptaba. Duró 3 años, ella me seguía, me veía. Se los conté a mis padres y no me creyeron. Dejé el colegio, me deprimí. Mis padres me creyeron el día que ella llamó a mi casa y mi madre la reconoció. La relativización te obnubila: tenía que estar orgulloso de mí porque yo la seduje a ella. El chico se tiene que hacer cargo que es un faro de seducción, pero eso no es problema del chico, es de los demás. El chico es un tesoro que no se toca. En la cultura de la post verdad, de la subjetividad de que todo se puede percibir, todos se preguntan “qué habré hecho yo”. Si yo en algún momento hubiese gozado de ese encuentro, ¿el encuentro pasaba a estar bien? No, jamás. No se puede juzgar eso con un chico: la ley es la ley. A un menor no se lo toca ni de cerca ni de lejos. El tema son las acciones. Las fantasías están permitidas, la acción es un delito y en situaciones como ésta también es abuso de poder, no es sólo violación, porque Darthes le dijo que estaba asegurado el trabajo. Hay una mezcla de daños.

jueves, 3 de enero de 2019


 “NO ES NO: EL CONSENTIMIENTO EN LAS RELACIONES SEXUALES Y LAS COSTUMBRES PATRIARCALES”

La agrupación Actrices Argentinas acusó a Juan Darthés de violar a Thelma Fardin y re reavivó el debate sobre el “no” de las mujeres y los abusos de poder en distintos ámbitos.

En muy difícil prevenir la acción de otro cuando hace algo que sorprende y molesta. Eso en sí mismo puede ser traumático. Pero la experiencia redobla el sufrimiento si se establecen límites que son pasados por alto, ignorados: "Yo seguía diciendo que no" fue el mantra que Thelma Fardin usó en su declaración de ayer sobre el escenario del Multiteatro para protegerse de algo que no deseaba para ella misma a sus 16 años frente a un hombre de 45, sin tanta experiencia de vida. "Yo seguía diciendo que no" rebota nueve años después multiplicado. Sigue, Thelma, con esa frase repetida hasta el hartazgo, sin querer, pero hoy más valiente, unida a sus compañeras, con convicciones firmadas en una carta abierta y acompañada de pañuelos verdes.


Al pensar en el concepto de consentimiento resulta inevitable considerar los modos en que se pone en práctica y cómo aprendemos sobre esto, ¿cómo se refleja en nuestras relaciones sexuales? ¿Quién nos enseña sobre el uso de nuestra voluntad durante el sexo? ¿Cuáles son los límites a respetar? ¿Qué factores intervienen para que no podamos ser dueñas de nuestra voluntad?

Hasta acá

​La licenciada Daniela Villalba, psicóloga especializada en género y asesora de mujeres en situación de violencia, explica: "En principio hay que señalar que existe un marco legal, otorgado por el Código Penal, que habla de abuso sexual y de sus agravantes, aunque la figura de acoso sexual no está aún tipificada como un delito autónomo en el ordenamiento penal en Argentina. En base a esto, podría pensarse el acoso como parte de un posible escenario de tentativa de abuso sexual o amenaza coaccionante. Acá ya comienzan las dificultades para interpretar esto y poder llevarlo a la práctica".

Entonces, ¿de qué hablamos al hablar de consentimiento en nuestras relaciones sexuales? No deberíamos olvidar que lo hacemos desde la base de un bagaje cultural determinado, en un tiempo y lugar específicos. "Para prueba de esto sólo basta pensar en las generaciones pasadas y sus modos de comprender la sexualidad y relacionarse, sin dudas encontraremos grandes diferencias, con límites poco claros, sin poder establecer con certeza en qué momento cambian y se transforman dichos límites", agrega Villalba. "Me parece importante desde la ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar, Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Trabajar desde distintos ámbitos, en la difusión de la información que necesitamos para ejercer nuestros derechos plenamente e impulsar la educación sexual integral con perspectiva de género y perspectiva de derechos".


Las campañas de prevención pueden correr esos límites culturales a través de la información. "Si un hombre necesita sexo, tengo que ceder", "yo provoqué esa erección", "llegué a la cama, pero ahora estoy arrepentida", son planteos "hijos del patriarcado" que se pueden deconstruir.

De usos y costumbres

"También pensemos que nadie nos enseña a ejercer un consentimiento explícito y afirmativo al tener relaciones sexuales, porque nos han transmitido 'costumbres', construcciones culturales, que nos dejan en una posición de sumisión, diciéndonos que es incómodo hablar de ciertas cosas", comenta Villalba.

#MiráComoMePonés fue esa frase que intentó coaccionar a Thelma y que terminó impulsando a muchos a despertar un #MeToo argentino. ¿Por qué darle la prioridad al otro y su voluntad sobre mi cuerpo? Si alcanzo a decir no y eso no es respetado. Sí, hablamos de una cultura de la violación instalada bajo el manto de piedad de "el que no se puede contener" (aunque es mayor y tiene todas las herramientas psíquicas para hacerlo) y entonces te pide prestada para el goce.


En el imaginario cultural patriarcal está bien que un hombre avance y avance, que una mujer reprima su deseo y se resista para conservar su ¿dignidad?, esto se transmite en la misma tradición que condena el sexo al pecado para las mujeres, que las hace negarse para después ser forzadas. "Pensemos que culturalmente, por ejemplo, es habitual hablar de roles pasivos y activos a nivel sexual, se piensa en eso de manera estereotipada y allí está el peligro, no se registra que dicha diferenciación, tan presente en el imaginario colectivo, puede influir de manera directa en los modos de practicar nuestra sexualidad, reforzando actitudes abusivas, incluso dentro del matrimonio o los vínculos de pareja", concluye la profesional.

Y no estamos hablando de una cultura de los años '50, en los foros feministas ¡de hoy! son álgidos temas de debate las violaciones intra-noviazgo, la necesidad de expresar con firmeza una voluntad que se está construyendo, una nueva voz de las mujeres que está naciendo dentro de las habitaciones y en los escenarios. Una voz distinta, que interroga lo que antes era natural: que un jefe te tire onda, que te digan cosas por los pasillos que no pediste, en un viaje de trabajo con una productora infantil, pero también por la calle, todos los días. Esta voz -construida a color entre todas- no se calla más.

martes, 1 de enero de 2019


“GUÍA BÁSICA PARA NO ABUSAR DE LAS MUJERES: VIÑETAS CONTRA LA VIOLACIÓN”

Es una idea de Juan Carlos Rincón (abogado y editor de la sección de Opinión de El Espectador de Colombia) y Cecilia Ramos (humorista gráfica e ilustradora del mismo diario). Aseguran que se trata de una guía a prueba de estúpidos para que no digan que no fueron avisados.

“Si te dice que no quiere y sólo después de que insistes mucho accede, ¿qué tal mejor dejarla tranquila?”. “Si está borracha o drogada y no puede tomar decisiones con facilidad, incluso si ella fue quien decidió llegar a ese nivel de ebriedad, ¿qué tal mejor dejarla tranquila?”. “Si es menor de edad, ¿qué tal mejor dejarla tranquila? Y pregúntate por qué andas persiguiendo niñas”. “No violar es fácil. No le tengas miedo a preguntar y aceptar un ‘no’ como respuesta. De ti depende que el mundo sea un lugar menos hostil”. Estas son algunas de las afirmaciones vertidas en la “Guía básica para no abusar de las mujeres” creada por Juan Carlos Rincón (abogado y editor de la sección de Opinión de El Espectador de Colombia) y Cecilia Ramos (humorista gráfica e ilustradora del mismo diario).


La obra publicada en La Pues Verdad (columna del diario colombiano mencionado anteriormente) fue creada a partir de la denuncia de Thelma Fardín contra Juan Darthés por abuso sexual. Fue acompañada del hashtag #MiraComoNosPonemos y se viralizó rápidamente.

“La Puesverdad es una apuesta por hacer una columna de opinión ilustrada, entendiendo que las audiencias digitales están obsesionadas con los recursos visuales. En ese sentido, semana a semana estamos buscando maneras de retar a la audiencia, de aportar en debates públicos o, por lo menos, de hacer pensar”, dijo Rincón a Crece Mujer.

Pero ¿cómo surge esta guía? El editor sostuvo que se dio como respuesta a la reacción del público ante sus anteriores contenidos vinculados a la violencia de género. “De los comentarios a nuestros videos y de todos los productos que hemos hechos relacionados con la violencia contra las mujeres, hemos visto que una reacción constante, especialmente en los hombres, es decir ‘entonces ya uno no puede hacer nada con las mujeres’. La guía es una respuesta a eso, a tomarse en serio esa objeción y mostrar que no, que no es tan difícil, que de hecho no abusar de las mujeres es fácil si estás dispuesto a pensar un poquito”.


Rincón aseguró que, si bien en su país se denuncian todos los días casos de mujeres abusadas, acosadas o agredidas de múltiples maneras, el impacto de la denuncia llevada a cabo por el colectivo Actrices Argentinas fue enorme. “En particular, lo que desencadenó este producto fue escuchar a Darthés diciendo que ella se le había insinuado, que lo había buscado, que él no tuvo la culpa de nada. Eso que él dijo es lo mismo que tantos hombres dicen para soltarse la culpa. Entonces, bueno, si nuestra estrategia como género masculino va a ser hacernos los idiotas, es útil que existan estas guías a prueba de estúpidos para que no digan que no fueron avisados”, afirmó.

Para estos creadores, “la única manera de seguir creando una sociedad menos hostil es a través de combinar todos los medios de argumentación posibles”. En ese sentido, el abogado y editor detalló que “la guía básica es una manera más de hablarle a las mujeres, que seguro se identifican con alguna de las situaciones; y a los hombres, que esperamos se identifiquen y, por lo menos, reflexionen un poco. Que la próxima vez que vean a una chica embriagada se les pase por la cabeza nuestro cómic”.

En este contexto, ambos realizadores se sintieron interpelados por este trabajo y generó en ellos diferentes sensaciones. “Para Cecilia, que es la ilustradora, fue un momento de catarsis. Cuando vio el guion me dijo que ella se sentía identificada con todas las situaciones. Para mí, como hombre, es un ejercicio de reconocer mis errores, mis limitaciones, de escuchar las voces de las mujeres para aprender y para utilizar mi privilegio para hablarle a otros hombres”, sostuvo Juan Carlos.


Mientras tanto, la reacción de los lectores no se hizo esperar. Según Rincón, la respuesta fue “sorpresivamente positiva. Muchas mujeres lo agradecieron. Otros hombres también etiquetaron a sus amigos. Por supuesto, no hizo falta el odio, las acusaciones de que exageramos, de que nunca es tan así, de que si las mujeres se emborrachan pues ellas se buscaron que las violen. Cuando uno habla de género, las agresiones son inevitables. Por eso hay que seguir hablando y sirviendo de megáfono para todas las mujeres que quieren contar sus historias y cambiar la situación”.

jueves, 27 de diciembre de 2018


 “LA FEMINISTA QUE LE DECLARA LA GUERRA AL ANILLO DE COMPROMISO Y EL PEDIDO DE MANO”

Se trata de la actriz y periodista colombiana Matilde Suescún, autora del blog feminista “Sin pelos en la lengua”.

Los tiempos cambian. En momentos de deconstrucción, los cuestionamientos son permanentes y todo aquello que parecía natural comienza a ser objeto de duda. Incluso las tradiciones más arraigadas se convierten en blanco de críticas y surgen sospechas acerca de su continuidad. En este caso, el debate se da alrededor del anillo de compromiso. La polémica surgió de la mano de la actriz y periodista colombiana Matilde Suescún, autora del blog feminista "Sin pelos en la lengua".


“Llevar un anillo de compromiso va en contra del feminismo y en contra de ser mujer. El anillo es un símbolo de una cantidad de cosas que son completamente contrarias al ideal de la mujer independiente y autónoma capaz de resolverse su propia vida. Es un símbolo de pertenencia a otra persona”, escribió Suescún en una columna que fue reproducida por la BBC.

La periodista aclaró que, si bien actualmente no está casada, lo estuvo en dos oportunidades y nunca quiso ponerse una alianza. “Si mis exparejas me hubieran pedido la mano creo que me habría entrado la risa. Aunque no creo que hubieran llegado a ese punto porque hubo una conversación previa. Fue una decisión mutua en ambos casos y ellos compartían mi punto de vista”, sostuvo.

Para ella, el anillo es también una muestra de estatus, ya que cuanto más costoso, más alto se está en la escala social. “Es también una manera de mostrar el nivel socioeconómico de la persona. Cuanto más grande el diamante, mayor valor se le da a la mujer que lo lleva. Eso me parece grave porque significa objetualizar a la mujer, darle un valor en pesos. Y el valor de la mujer va mucho más allá de lo económico”, aseguró la autora.


En ese sentido, la colombiana aclaró que el anillo de casada no le genera tanta incomodidad, porque al menos es igualitario respecto a la mujer y al hombre: “La argolla de matrimonio me molesta menos porque se la pone la mujer y el hombre, no es tan ostentosa ni suele ser símbolo de dinero y poder”.

Pero Matilde es tolerante respecto a las posturas que no coinciden con la suya. Sin ir más lejos, su hija, por ejemplo, piensa todo lo contrario y aspira a una alianza. “Mi hija se burla de mí. Ella sueña con un anillo, lo cual me parece chistoso. Lo acepto porque trato de entenderla y entender que hace parte del contexto cultural donde creció, pero no estoy de acuerdo con esa mentalidad”.

En su columna, la actriz plantea también otra discusión: para ella, el pedido de mano es un símbolo de machismo. “Tampoco estoy de acuerdo con el ritual tradicional de pedida de mano. Pedirle la mano a una mujer es ponerla en un rol pasivo, en una situación de inferioridad”, mencionó.


¿Por qué la propuesta debe ser obligatoriamente masculina? “La mujer debería también proponerle matrimonio al hombre con libertad, y tener voz y voto en esa decisión. Y normalmente no sucede así”, afirmó Matilde.

La autora cuestionó también el modo en que se cría a las niñas como si el casamiento fuera su destino indiscutido: “A las niñas se les enseña a que vean el matrimonio como una meta, como lo mejor que les puede pasar en la vida. Me preocupa la manera en que la que la sociedad educa a las mujeres para que sueñen desde chiquitas quién les va a dar el anillo y cuán grande va a ser. A las niñas deberían enseñarles mejor a ser independientes, a estudiar y desarrollarse, a buscar la felicidad por sí mismas”.

Y finalizó: “Se les enseña a que vean el matrimonio como si su objetivo o su salvación fuera conseguir un hombre que tenga el suficiente dinero para comprarles una roca enorme de diamantes, ponérselas en el dedo y demostrarle al mundo que le pertenecen”.